12.2.19


Por qué tengo que escribir

A veces pienso que me he olvidado de cómo se escribe, me refiero a escribir escribir, como hacen periodistas y escritoras, redactar, narrar, aventurarse en el universo de la letra y la palabra impresa en un papel, en una hoja de word, en una página de notas. Y pienso que me he olvidado por falta de práctica o de ganas, dicen que cuando no haces algo durante mucho tiempo pierdes rodaje, dicen tantas cosas desde el saber popular, y yo tiendo a creérmelo todo, soy así, difusa. De repente, como ayer, leo un texto de, ¿cómo se llamaba?, espera que lo miro, sí, Julio, se llamaba Julio Llamazares. Pues eso, que de repente leo un texto de Julio Llamazares, que me inspira, el amor romántico siempre me inspira, aunque sea un mal mito para las mujeres... 

"Amor, cuando vuelvas a casa te explicaré el sonido del sol
entre los fresnos y el sabor de los panes más 
antiguos.
Te llevaré en silencio hasta un lugar de brezos.
Te mostraré la gruta helada del deseo donde se esconden
treguas verdes y hogueras esparcidas y tú serás, 
bajo mi vientre, como sangre mordida..."

Leo esto y claro, se me hace el nudo en la garganta, se me infla el pecho de una melancolía triste y rancia, y es entonces cuando me acuerdo de que tengo que escribir, para no olvidar.

6.4.17

Parte II 
Olivia.

Caminaban despacio, respirando toda la esencia de la vida. Una luz permanecía anclada justo
delante de sus pasos, una luz siempre conocida que guiaba e iluminaba, abriendo nuevos caminos para transitar.  Se fueron abriendo a la vida con esa explosiva felicidad que te colorea las mejillas, poniéndole orden a esta revolución inicial de trabajo, roces, casa y cariño.
Iban juntos a ver el mar, alejados de los ruidos y del bullicio del mundo, limpiaban el cielo y le daban de comer a las alondras. Abrazaban con fuerza sus manos sin dejar de sonreir, por esta fortuna de tenerse.
Así pasaron los meses y el hilo del tiempo fue tejiendo sus vidas en un pacto infinito, bajo cimientos firmes y sólidas paredes.

Y nos paramos al borde del camino, y sembraste canciones en mi vientre. Una semilla nueva cayó, en mi pequeña factoría de seres humanos, me untaste de grama y de amapola y ahora tengo dentro una parte de ti, irrigando mi útero y mi sangre.

Y me crece cada día este globo de algodón de azúcar que despierta amaneceres en mis manos. yo que nunca fui muy dada al vino, me veo borracha de primavera, ebria de flores y enredaderas. Mi cuerpo se ensancha, como tierra agradecida, acogiéndote en ese lugar secreto que sólo conocemos tú y yo.
Te arrullo con mi voz, con mis latidos...

OLIVIA,
pacificadora,
quien trae la paz


10.1.17


roy culturainquieta
Lena Dunham y las chicas de Girls
"Lo único que queremos todas es ser amadas"
Desde un perro en una jaula.
Hasta una chica que separa el jersey de su barriga cada dos segundos para que no se marque.
Esa es la puta mierda que hacemos al resto.
Hacer que se detesten para que quieran cambiar.
Porque no vale con estar, no.
No vale con levantarse todas las mañanas y leer la herida del mundo, no.
No es suficiente con lidiar con la familia, con las instituciones, con el trabajo, no.
Encima tenemos que sentirnos a disgusto con nuestro físico.
Algunas tenemos que perder para que otros ganen.
No te corrijas.
No hay nada que corregir.
Hazte un favor.
Búscate alguien lindo, alguien bonita.
Que se excite con la vida bajo la piel.
Alguien que te muerda bien el milagro.
Que vea en ti un lugar que no quiere modificar.
Que admire cada historia.
Cada hueco, cicatriz y poro.
Que quiera llegar lo más hondo posible.
Porque nunca llegaremos a conocernos.
Pero nos podemos acompañar con afecto.
No permitas nunca que te hablen mal de tu lugar en el mundo.
Porque, joder, solo lo vas a pisar por una vez.
Elige alguien que llene de existencias tu cuerpo.
Para que la próxima vez que un anuncio te diga que tienes el culo gordo.
Digas: A mí ya no me engañas. Que te jodan. ¿Te imaginas un ejército de personas contentas con lo que tienen?
Sé una chica valiente.
Como Lena y sus chicas imperfectas y maravillosamente locas.
Que nos dejan un rastro de verdad.
Esto es lo que hay.
Esto es lo que soy.
Y ha de bastar.
Y si tu cerebro programado por el deseo comercial es incapaz de excitarse con todo lo que tengo que ofrecerte.
Si me ves "fea" con esta casa que me dieron mis padres.
Es que eres un desagraciado, una pobre diabla, que no se entera de nada.
Porque solo por no haber muerto intentándolo una y otra vez.
Por aguantar.
A pesar de todos.
Nos lo merecemos todo.
ROY GALÁN

27.11.16

Lealtad con uno mismo

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
Lealtad con uno mismo.
Mário de Andarde (Sao Paulo 1893 – 1945)

24.11.16

Olvidando


Subsistimos olvidando aquello que nos daña, lo que nos revuelve y revienta las entrañas, en algún lugar recóndito de nuestra historia celular debe quedar escondido, oculto entre sombras y puertas impenetrables, así damos paso a la fuerza de la vida, la alegría que vence y siempre se queda, ocultando las más lóbregas penas, no podríamos sobrevivir de otra manera.  El pesar pesa, tanto que nos para en el camino, que me quiere parar ahora, y vibro y lucho por recordar la mano que me tendió la amiga que nunca me soltó, el vino de mi cumpleaños con sus tres horas de siesta, los atardeceres en la playa, mis primeros encuentros con la cerveza, las canciones benditas de tus whatsapp, los puntos con las risas hasta altas horas de la mañana, levantarme en la casa de Conil y sonreir, sonreir, y esconder, esconder en lo más profundo la oscura bruma del que te abandona. 
Y hoy, a pesar de tu regreso, del ansiado retorno del ser amado, a pesar del tercer vodka caramelizado  que sostengo encima de mi mesa, se me ha abierto otra vez esa puerta funesta, la que me recuerda una vez más la mórbida traición de tu partida. 
Subsistimos olvidando aquello que nos daña, no podríamos sobrevivir de otra manera.

24.9.16

cansarse

¿Cómo puede uno cansarse de un cuerpo? 
que va cambiando, mutando cada día 
hasta no parecer el mismo,
un rostro blanco en las estaciones sombrías 
tostado cuando empieza el otoño. 
¿Acaso uno se cansa de ver cada día el atardecer? 
¿No son los mismos colores azul, amarillo, rojizo, naranja 
que podrías mirar eternamente? 

¿Cómo puede uno cansarse de un cuerpo? 
que se transforma, permuta, envejece,  y no sentirlo,
volver la mirada a otros afectos pasajeros 
sin conmoverse por el corazón que palpita 
rogándote que te quedes.


Mujerdetierra

12.8.16

Johann Wolfgang von Goethe



Más siempre atrás nos  ladran,
Ladran con fuerza…
Quisieran los perros del potrero
Por siempre acompañarnos
Pero sus estridentes ladridos
Sólo son señal de que cabalgamos