30.5.16

No quiero perderme nada...

Después de releer el post anterior realmente siento que voy caminando hacia alguna luz que me señala ese camino de la vida que es posible transitar aunque se presenten los más temidos obstáculos. Y no me siento en un proceso de putrefacción, pero no quiero borrar la entrada porque es algo real, que sentí, muy dentro, que mis huesos se secaban y mi carne iba muriendo. Pero ahora, con mejor compañía veo que hay esperanza y un nuevo comienzo siempre es posible, a pesar de todo el dolor del mundo, porque tras la muerte viene la resurrección y no pueden coexistir lo uno sin lo otro. Así, en este estado de cambio me doy cuenta de repente de las amapolas que crecen en el campo, del amigo que me tiene una mirada presente, de la alegría escondida durante años, de la esperanza del renacimiento y de una vida nueva llena de enormes posibilidades. Un camino perfecto para crecer y dirigirme hacia el autor de la vida, sin contratiempos ni molestos ídolos que me paran entre las sendas. Eso quiero, renacer, florecer, ser una loca que baila feliz ante la mirada desdichada de los infelices cuerdos. Y ojalá lo consiga, ver la esencia y estar despierta en todos los instantes de la vida, porque ahora, con esta consciencia emergente, no quiero perderme nada.

Mujer de Tierra

20.5.16

No sé qué tengo


No sé qué tengo en las entrañas que me las siento en proceso de putrefacción, es extraño eso de sentir que tu cuerpo se va muriendo así, lentamente, por un dolor que empieza, en lo sencillo del corazón. Un amor que se te va, lo más normal del mundo, una cama ausente y unas raíces de angustia que se van tintando de la más oscura y desdeñada soledad. 

Mujer de Tierra